Un poquito de mí

  • PALABRAS DEL SILENCIO
  • Alborada
  • Mujer
  • Trabajadora sincera Poesía romántica Pintura
  • Por convicción, ver crecer a mi hijo convertido en un gran hombre y ser humano. Por principio, lealtad. Por pasión, pintar. Por circunstancias, escritos Amateur. Por persuasión, casarme con un vestido rojo. Por bandera, ver amanecer.

Aquí dejaron su huella...

Algunas frases...

"No hay corazón traidor para su dueño"
"El verdadero silencio es donde renacen las palabras"
"El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos"
"El amor es eso que queda entre el corazón y el alma de la otra persona"
"Hay personas silenciosas que son mucho más interesantes que los mejores oradores"
"El silencio es el único amigo que jamás traiciona"
Thursday 1 november 4 01 /11 /Nov 10:18

Ariannita.jpg

Cuando te vi por primera vez, estabas en mi sueño, me encariñé contigo pronto, vi tus ojitos dulces buscando mi mirada y mi ayuda para buscar a papá, te tuve en mis brazos, mientras tu carita descansaba en mi hombro, tengo grabado cada detalle de ti, el color de tu piel, tu ropita, tus ojos, tu cabello ondulado, negro y suave, tus labios, tus gestos y hasta la manera golosa en qué comías los chocolates… quisiera volver a ese momento, poder decirte cuánto te quiero y regalarte muchos besos.

 

Alguna vez entendí la muerte, cuando al romper de un día el hombre que más quería murió en mis brazos, fue duro enfrentarme a esa pérdida, pero hoy estoy convencida que no lo ha sido tanto como perderte a ti, una parte de mi ser se ha ido contigo Ariannita.

Fue el amanecer más triste de mi vida, esa mañana mi vientre dejó de ser tu cuna, no entiendo mi cuerpo ahora que ya no estás conmigo, y he padecido hasta la última gota el perderte.


Mi pequeña princesa, es difícil continuar ahora que no estás conmigo, siempre detrás de mi sonrisa llevaré oculto a contrabando el dolor de tu ausencia, tenerte en el cielo será mi consuelo.


Perdóname, no sabía qué tanto podía quererte y extrañarte, quizá haya preguntas que jamás sabré responder.

Pero sabes, el tiempo que estuvimos juntas fueron los antojos, fueron las náuseas,  poco a poco mis gustos ya no eran mis gustos, mi cuerpo ya no era sólo mi cuerpo, tú elegías qué comer y lo que no te gustaba radicalmente también, hasta mis energías gobernabas, pero sobre todo te has situado en mi corazón para todo el tiempo que me quede de vida.

 

El dolor de perderte será un estigma que llevaré siempre en el alma, sé que en las fechas más importantes, me faltará tu abrazo y tu sonrisa, pero siempre serás nuestro ángel, siempre te voy querer y cuando mire al cielo, tendré la ilusión de que algún día me reuniré contigo, verte correr y sonreír para mí… “has vuelto a casa mi niña, has regresado junto a Dios”

 

Con infinito amor

 

Mamá 

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Por Alborada
Thursday 4 october 4 04 /10 /Oct 04:25

nochedebodas.jpg

 

Era el día más deseado y menos esperado de mi vida, el día de mi boda, me sentía feliz, con mi vestido blanco, un buen maquillaje, el peinado y hasta la lencería, todo había sido escogido con sumo cuidado y detalle para la noche de bodas, para la primera noche con mi esposo.

 

Dominic estaba ahí, esperándome frente al altar, ese lugar sagrado donde nos juraríamos amor eterno, respeto, fidelidad, felicidad, en la prosperidad y adversidad.

Yo estaba segura y decidida a darle el sí a ese hombre maravilloso, que había estado conmigo en mis momentos de confusión, de indecisión, que me había esperado con toda la paciencia del mundo, ahora me esperaba impaciente y emocionado, lo vi desde el auto, qué emoción la que estaba yo también viviendo.

 

Bajé del auto y estaba preparándome para entrar a la iglesia, se acercó mi hermana para arreglar mi velo y la cola de mi vestido de novia, cuando casi susurrando dijo:

- Ethan ha venido, está aquí en una de las primeras bancas, acompañado y refundido entre los demás para verte entrar, pues no quita sus ojos de la puerta desde hace buen rato

 

Por amor a Dios, no podía creerlo, inmediatamente recordé todo lo que viví a su lado, empecé a sudar frío, mi cuerpo temblaba y no precisamente por mi boda, él fue alguien especial, pensándolo bien aún aceleraba mi corazón al pensarlo, con olvidar sus labios, sus caricias, sus caderas y su intensidad cuando nos entregábamos, ese instante en la puerta de la iglesia era un profundo momento de excitación.

Pensé que la decisión que había tomado en casarme con Dominic, arrasaría con todo el recuerdo que dejaba atrás, yo sólo era para Ethan un “resuelve” como dicen los cubanos, era ese excitante revolcón sin compromisos, y para mí el único hombre al que me había entregado por completo, petrificada en la puerta veía a mi novio a lo lejos y sabía que para él yo era todo, era su día a día y su mañana, como él mismo me dijo al proponerme matrimonio “no me imagino un futuro si no es contigo”, yo era su futuro.

 

En fin, decidí entrar intentando fijar mi mirada en los ojos de Dominic, en sus ojos enamorados que no dejaban de mirarme, imaginando quizá que yo estaba nerviosa, por él, por la boda, por todo, cuando realmente yo estaba parada ahí perpleja por ver a Ethan cuando esté por llegar al altar.

Empecé a dar algunos pasos con las piernas temblorosas hacia Dominic, mientras él me sonreía diferente, como en un ensueño, como ver llegar a los mismos ángeles, yo intentaba mantener no sólo firme mi cuerpo sino también la mirada hacia el hombre que envejecería a mi lado, pero la mirada de Ethan era como un anzuelo, cuando más cerca estaba, sólo atiné a sonreír un poco tiesa, pero serena.

 

¡!!Sí Acepto!!! Y sentía sus ojos atravesando mi espalda, quemando mi pecho y mí ya esposo tomando mi mano y diciendo

Tranquila amor, yo también tiemblo de felicidad como tú…

Acabó la misa, salimos del brazo, sonriendo y haciendo todo el ritual protocolar, mientras Ethan me sonreía insinuante y fijamente.

¡¡Que vivan los novios!! Gritaban todos afuera de la iglesia, los abrazos, las felicitaciones, los besos y fotos, yo con una cara que no sabía qué hacer con ella y el arroz que nos tiraban parecía cocinarse sobre mi cuerpo.

 

Ya en la recepción bastó un segundo sola y él se acercó

- María José, ¡Muchas felicidades!, (mientras estrechaba suavemente mi cuerpo pegándolo contra el suyo) ha sido verdaderamente una gran decisión

- Gracias Ethan, pues sí, estoy realmente feliz, Dominic me hace muy feliz

- Permiso Majo, (sonriendo irónicamente) ya nos estamos viendo por aquí, saludaré a unos amigos y quizá también al que ahora es tu esposo

 

Eran muchas emociones para una sola noche, y aproveché un momento el alboroto de la recepción y lo entretenido que estaba mi esposo; para salir a tomar un poco de aire fresco por los jardines de la hacienda.

- ¡Majo, qué sorpresa encontrarte por aquí sin tu esposo!

- Ethan, por qué no disfrutas de la fiesta y de tu acompañante, no está bien que la dejes sola o esperando por ti

- Estás realmente hermosa, luces grandiosa (mientras rodaba sus dedos por mis hombros)

- Gracias, también te ves muy bien

- De verdad pienso que después de verte e imaginarte, tu esposo debe estar ansioso por su primera noche de bodas contigo

- Gracias por venir, ahora discúlpame, debo regresar con él, me dio gusto verte

- Quería verte también,  no me lo perdería por nada tu boda, dime una cosa, ¿realmente me has olvidado? ¿En sus brazos sientes lo que sentías conmigo?

-¡Debo regresar! mi esposo me debe estar buscando

- Espera Majo, no he dejado de desearte un solo día desde que decidiste alejarte

- Por favor Ethan, este no es momento para que hablemos de eso, deja de mirarme así, deja decirme todas estas cosas, ¡¡me voy!!

- Majo, discúlpame pero no te vayas

 

Me dio un beso en la frente, mientras sus manos daban rienda suelta a los broches de mi vestido 

- No sigas por favor Ethan, debo irme

-Sé que me deseas, me lo gritan tus ojos, me lo reclama tu cuerpo, me lo exige tu piel, yo sé que no me has olvidado

 

Dejó caer mi vestido y me hizo suya de mil maneras, nos besamos y nos entregamos con la misma intensidad, nos refundimos entre en grass de jardín, nos entreveramos en caricias, tenía nuevamente su pene en mi boca y al él jadeante de placer absoluto.

Era cierto, yo no lo había podido olvidar, me volvía loca sus caricias, su virilidad, y la llama enardecida que era yo cuando estaba sobre su cuerpo hasta llegar al clímax.

 

- Amor ¿te sientes bien?, estás acalorada, jajaja es por el Whisky seguro, el mismo que ruboriza tus mejillas y te hace ver tan bella como la primera vez, estoy feliz, todo ha salido perfecto y esta noche de bodas también lo será.

 

Ufff… realmente me alegro que esto sólo haya sido un sueño, y aunque desperté algo húmeda, espero que jamás se haga realidad!!!

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Por Alborada
Wednesday 3 october 3 03 /10 /Oct 03:26

buenaomala.jpg

Mi abuela era una mujer buena, conservadora, de casa, dedicada a su esposo y sus hijos, cosía, tejía, lavaba, cocinaba, planchaba, limpiaba, criaba, educaba y más.

Yo crecí viéndola desde que tenía un mes de nacida, siempre admiré su constancia, dedicación y el infinito amor con el que hacía las cosas, otro detalle que comprobé a medida que crecía, fue que le gustaba ser sencilla pero bien arreglada, con un maquillaje suave pero muy atractivo, usaba unas peinetas que variaban en 3 colores para coger sus cabellos, los mismos que pintaba sagradamente para cubrir sus canas y que modelaba también con ruleros.

Padeció muchos años del cáncer, aún enferma y en su fase terminal, no dejaba de hacerlo, ella quería seguir siendo atractiva para mi abuelo.

Su deseo al morir era que la maquillen para que él se lleve ese recuerdo y gesto consigo, mi abuelo nunca la vio desarreglada y vivió 6 años más presumiendo de ese detalle maravilloso que ella tuvo siempre con él.

Mi abuela vivió agradándole y mi abuelo supo corresponder y estar a la altura de ese gesto, creo yo, que ese fue el éxito de mantener vivo el amor, la pasión, el interés y más, esos 63 años que llevaron de casados.

Mi matrimonio duró 10 años, con el padre de mi hijo y primera pareja sexual, fue un amor pernicioso, que hizo de mí una mujer muy insegura.

Durante ese tiempo, fui la mujer buena, como lo fue mi abuela, con quién no lo merecía y en el camino olvidé por completo vivir para mí misma.

 

Después de algunos años, pensé qué tan favorable o beneficioso puede ser tomar básicamente la decisión de ser la mujer buena o la mujer mala, tener un poco de las dos, definir el rol de cada una, sus espacios y momentos; estableciendo un vínculo y equilibrio armonioso entre ambas.

Tratando de ser explícita en mi pensamiento y bajo cierta experiencia puedo definir lo que es para mí, el contexto de la mujer buena y la mujer mala.

La primera sería aquella que decidimos “la gran mayoría ser”, responsables, de la casa, dispuesta, amorosa, comprensiva, la que el resto del mundo piensa qué porque es la oficial, siente y vive feliz, pero verdaderamente muy aburridas en la cama, ya que todo eso le corresponde a la mala, y las malas son las que sin llegar a la vulgaridad se atreven a ponerse hilos, corset, baby doll, portaligas y todo tipo de lencería sensual y atrevida, esa que disfruta de todo aquello que la buena no tiene el valor de hacer, pero son las que la pasan bien en la intimidad.

Después de mi separación, todo en mi vida ha sido un proceso, pensando en lo expuesto, intenté definir el rol de las mujeres que quería conmigo.

Me puse a prueba todo el tiempo, parece una simpleza, pero tomar la decisión ha sido sinceramente compleja desde ese momento, ha sido como tener el angelito a tu derecha diciendo “no lo hagas” y al diablito del lado izquierdo diciendo “atrévete”.

No menosprecio a la mujer buena, ella no está en discusión, yo lo he sido; yo lo soy, fue parte de mi educación, formación, ejemplo, la llevo arraigada, me resisto a dejarla de lado, me niego a que no tenga su lugar de siempre, sólo decidí buscar y darle su lugar y momento a la mujer mala que tiene una mala reputación principalmente por sus seis primeras letras, no siéndolo y he caminado desde entonces con ellas de la mano.

 

Empecé por invertir en lencería, y a eso le siguió muchas cosas más, no necesariamente para conquistar  a un hombre, sino por la necesidad de creerme y sentirme bien conmigo misma (que es fundamentalmente la idea).

Ya no se trataba de agradarle a alguien sino de agradarme a mí misma, de reencontrarme o encontrar a esa mujer que había dejado por alguna parte de ese inclemente transcurrir de mis años.

Mis calzones variaban dependiendo de la ocasión, para la menstruación, para los días de ovulación, que cubran mi abdomen si llevaba un vestido, otros para jeans, etc., los de invierno y verano, qué chiste, todos de algodón y muy sencillos.

¿Cambiarlos? No!! Yo no hacía eso antes, pero fue muy gracioso y nuevo para mí cuando lo hice, pasé de tener una trusa de algodón a una de encajes, de una gigantesca a una diminuta, tanto así, que me sentía rara, semidesnuda y hasta torturada cuando usaba un hilo.

En el tiempo fui dejando mucha ropa ancha que también cambié por vestidos, faldas, jean y polos más sugerentes, nada exagerado, pero sí atractivo, que resaltaban mi delgada figura, de lo que dejé; no siento nostalgia para nada, aprendí a permitirme estar un día, sport, elegante, inocente, atrevida o qué sé yo, pero muy bien conmigo misma, descubrí muchas miradas y esa sensación admito que ha sido una rica experiencia.

 

Al escribir he ido recordando a mis amigas, a las que decidieron caminar de la mano de la buena y la mala y a las que no se atreven aún por prejuicios, dejemos claro que no hay machismo ni feminismo en esto, es una cuestión de sentirse plena con uno mismo y con la intimidad, fuera de esto no hay más, es estremecerse, es sentir libertad, sin ser juzgadas, ni juzgarnos a nosotras mismas, es ese momento de atrevimiento donde prevalece el respeto y la confianza y encontramos el equilibrio.

Muchas ya estamos más maduritas y es una edad muy pasional, quizá entrando a la adultez plena, y es donde pienso que necesariamente tenemos hoy por hoy la capacidad de ir por esa mujer mala que dejamos botada, con la que no quisimos cargar, esa que para la intimidad puede ser atrevida, pícara, una llama, una fiera, como cuando estás en la cama con tu pareja, y necesitas a la puta que llevas dentro (espero no herir la sensibilidad de alguien).

 

Hoy mi edad me gusta, pues si la comparo con lo que fui antes, realmente ahora me siento mucho más completa después de experimentarlo, y si comparamos esta época con nuestras antiguas generaciones , definitivamente es en este momento que contamos con mejores y mayores herramientas para poder seducir con estas dos mujeres, hoy hay menos miedos, menos temores al ridículo si decidimos ponernos un corset y portaligas por ejemplo, en la medida que vayamos encontrando el punto de equilibrio, poco a poco irán creando entre ellas muchos más espacios de confianza sin que te cuestiones lo que los demás piensen o tu misma pareja, es ahí donde ya dejas de disfrutar.

 

Permítete esos espacios de conquista, de risa, de juego, y hasta el ridículo si piensas que ese baby doll o corset no te queda como a las modelos armadas de siliconas, qué importa si eres gorda o flaca, seduce con tu naturaleza y las herramientas que la hacen aflorar.

Yo descubrí una nueva mirada, aprendí que la mujer  podía ser como aquella frase que canta que la mujer debe ser una dama en la calle, una señora en su casa y una fiera en la cama, aprendí que la pasión en una pareja se pierde con los años cuando dejas de hacer o descubrir nuevas formas que la hagan despertar o mantener viva a la pasión y lo más importante es que sentir la plenitud es algo que no tiene precio.
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Por Alborada
Thursday 13 september 4 13 /09 /Set 19:11

DileaDios

Sabes bien que a ti no puedo mentirte; es tan profundo esto que yo llevo en el alma, que sería absurdo, nadie podía conocerme tanto en tan poco tiempo como tú.

Es verdad, yo te quiero, lo hago en silencio, yo misma no puedo imaginar cuanto, sólo lo siento, siento como corre al igual que la sangre por mis venas.

Has sido ese primer eslabón de una cadena infinita de sentimientos, emociones, ilusiones y mucho más.
Yo tuve de ti lo mejor, siempre lo dije y lo sostengo, entre eso tu paciencia y cariño desinteresado y espontáneo, ese cariño que alimentaba y nutría.

 

Me escuchaste tantas veces, otras sólo me observabas en silencio, muchas otras con energía participabas, a veces sólo bastaba tus gestos y tu mirada para saber qué me querías decir, aprendí todo y mucho contigo, tu constancia era ese aliento para ser mejor día a día y tu compañía a tiempo completo, presente en el alma, en la mente, en la piel, qué más podría pedirte.


Sabes, nunca antes me sentí tan segura y fíjate, hoy sin ti soy tan vulnerable, más aún cuando olvidé completamente que cosa era “confianza" y confié en ti ciegamente, porque contigo fui yo misma.

 

Mucho y poco tiempo a tu lado, hoy siento como nuestro tiempo se acabó y no encuentro la manera de poder confesarte que no era cierto cuando yo de manera natural decía que sabía que algún día partirías, imponiéndote mi imagen de mujer fuerte; ante eso que hoy está apagando lentamente todo mi ser, pero era mi manera de no hacer triste nuestro momento, de no gastarnos en pensar que llegaría, de no verte partir de mi vida, no tenía valor, no quería perderte porque te quería con coraje.


Hoy no concibo continuar sin ti, si cuando discutíamos y nos alejábamos un poquito, no lo soportaba, y sé que tú tampoco, siempre uno y por puesta de mano, terminaba cediendo, sólo por vernos otra vez y estar bien.

Hoy, nada deseo más que tener la facilidad y libertad para seguirte, para buscarte, y me destruye saber que no puedo, que te quiero demasiado como para hacer algo que pueda complicarte, incomodarte o lastimarte.

 

Cariño mío, aquí dolida y aún con lágrimas en los ojos admito que me arrepiento de aquellas veces que sólo necesitabas que yo te diga que en mi vida no había nadie más, que tú eras dueño de mis sentimientos, me arrepiento de todos los planes que no llegamos a concretar, de esas veces que no pudimos dormir juntos, de esos momentos en que pude quedarme perdida en tu mirada, de acariciarte, abrazarte, sentirte, besarte, de no reprimir mis ganas y mis palabras.

Cómo no necesitarte, cómo no extrañar llegar, tus bromas y ocurrencias, cómo no extrañarte a ti ahora.

Te quiero, con un cariño desinteresado, te quiero aún sabiendo que ya no te permites quererme, te quiero callando, te quiero esperando y por sobre todo lo que siento quiero que estés bien, donde estés.

Porque contigo el amor es todo, porque nunca fue indispensable el lugar, porque no tomamos en cuenta el tiempo, porque encontramos mil formas de demostrarlo.

 

Si hoy pudiese pedirle algo a Dios, le diría que ya no quiero extrañarte, no quiero esperarte, no quiero fingir, no quiero recordarte, pensarte, llorarte, no quiero más ausencias, le pediría sólo que me permita estar contigo sin tiempo.
No sé si Dios me escuche, porque tengo un ángel en el cielo, porque quizá no fui buena hija, pero si tú puedes hablarle, si a ti aún te escucha, por favor dile que estoy muriendo de pena por un malentendido, que mi último y gran deseo es todo lo que aquí te confieso; por haber compartido una parte de mi vida a tu lado, en tu compañía.

Dile que no soy mala, dile que nunca sentí esto tan profundo, cuéntale que fuimos felices, coméntale que nunca dejábamos de reír, convéncelo que con tu cariño volví a nacer, suplícale que sólo necesito saber que estás bien, dile por favor que al perderte he pagado mis errores, dile que este sentimiento inmaculadamente puro que yo siento por ti merece ser retribuido, que necesito renacer, dile que acepto todo si el resto de mis días vuelven a tener sentido en tu compañía.

 

Por favor dile a Dios que aún te quiero…

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Por Alborada
Wednesday 12 september 3 12 /09 /Set 20:41

alguienmehacefalta

 

Todos tenemos alguna persona que nos derrite; que nos transmite tranquilidad; que al verla sonreímos; que nos acelera el corazón; que es nuestro remanso; que nos pone triste si no vemos, una persona a la que amamos incondicionalmente; alguien por quién seríamos capaces de entregar todo; alguien con quién tenemos la certeza que compartirá nuestra más grande alegría ó pena.

 

Todos tenemos una persona que disfruta de nuestra compañía, que cree en nosotros, que comparte nuestros sueños, que espera por nosotros, que sabe llegar a nuestro corazón, que donde esté nos piensa y qué mientras duerme somos protagonistas de sus sueños.

 

Todos; tenemos alguna persona que nos estremece; que nos produce ese inexplicable cosquilleo; esa persona con la que siempre podemos contar; que nos representa una hermosa debilidad y a la que no podemos resistirnos; alguien que con calidez socava nuestro ser y qué con amor descubre nuestro verdadero yo; alguien que sabe robarnos la sonrisa y borrarnos una lágrima; que llena nuestra vida con sublimidad.

 

Ó sencillamente esa persona a la que tuvimos que dejar ir sin comprender siquiera en ese instante por qué se va…

Siempre tendremos algo maravilloso que contar, alguna gran historia de quién compartió nuestros mejores momentos; nuestras mejores épocas, nuestros grandes secretos, en algún momento desearemos con nostalgia que aquello regrese y que esa persona vuelva a ser parte de nosotros.

 

Y por qué dejar de lado aquellas historias tristes ó a quienes sin merecerlo nos mintieron e hicieron daño, que jugaron con nosotros, robando nuestras lágrimas en esas noches de insomnio, encontrando madrugadas vacías y llenándonos de dudas, lo cierto es que en nuestro camino lo bueno y lo malo será nuestra mejor experiencia al haber vivido, un tributo merecido también…

 

De pronto esta mañana he regresado a aquellos recuerdos a los que no sé negarme, la esencia de mi memoria hoy me arrastra tras sus huellas y confieso: “Alguien me hace falta”… alguien qué con el paso del tiempo ha cuidado de mí, presente en cada instante, con una palabra de picardía, aceptando nuestras diferencias, con un abrazo de consuelo, confortándome con su compañía, sin reparos en decirme con sinceridad “estás en un error” y celebrando mis triunfos y aciertos como propios, prestándome siempre su atención.

No sé cómo, pero sabía cuando necesitaba sus palabras y cuando únicamente su presencia, sin esfuerzo ha sabido comprenderme, me ha regalado calma en las noches y un motivo para despertar feliz por las mañanas; con la única razón de creer que sí se puede volver a empezar.

Ha llenado mi vida de alegría y de aliento mis momentos más complicados, descubrí sentimientos puros y nuevos a su lado, sin juzgarme, siempre con la verdad, sin egoísmo, ni maldad y con coraje me enseñó a cuidar de mí misma.

Hemos sentido juntos la libertad, esa que guardamos con recelo, como nuestro tesoro que nos envuelve en la complicidad.

 

Conquistó mis días, con un inmenso cariño e intensa ternura, con profunda paciencia supo ganarse a pulso todo lo que hoy siento y agradezco al eterno por ello…alguien que ha marcado mi tiempo con lo mejor, que durante su estadía en mi vida yo he podido disfrutar, siempre con una sonrisa, con su tierna mirada, entreteniéndome con sus ocurrencias.

Y aunque en este momento no esté físicamente aquí; esta reminiscencia respira conmigo.

 

Quisiera poder cerrar mis ojos y encontrar nuevamente esa sensación y emoción por ese deseo merecido, que me llena y hace feliz…y aquí en mis letras voy encontrando a quién extraño. Difícil plasmar a esa persona tal como es, pero sé que si miramos el cielo, no podremos evitar recordarnos.

Hay algo entre nosotros que nunca va a cambiar, no tiene que ver él, ni con lo que desee o haga, sencillamente no se puede controlar.

Tiene que ver conmigo y cómo me siento a su lado y yo tampoco lo puedo controlar.

El tiempo no debemos contabilizarlo, pues nos conocimos y llegamos a un nivel en el que siempre estaremos, sin tiempo, sólo siempre, aunque sea en esta reminiscencia.

Juntos; no hemos sido nosotros, hemos sido algo más, algo de la vida, lleno de vida, lleno de intensidad, llenos de energía que trasciende y que transmuta en felicidad.

 

Soy muy afortunada, porque esa persona siempre fue más para mí, porque aun ausente puedo decirle Gracias!

 

Gracias; porque sé que sabes lo que siento, porque sé que me lees, gracias por permitirme compartir mi vida contigo, por enseñarme a ser agradecida, por la lealtad que sigue siendo mi punto de partida y de llegada, porque fuimos compañeros en este camino, porque me dejaste ser yo misma, por ayudarme a no olvidar que siempre tendré un motivo para continuar y sonreír, que las lágrimas sólo me visitarán en la soledad y que mi alegría permanecerá.

Gracias, por enseñarme que en los buenos y malos momentos (sobre todo en los malos) las personas dejan conocer su naturaleza.

Que no importa el tiempo ni la distancia porque el lazo de lo vivido nos unirá siempre, porque no importa el principio ni el final de la historia sino los verdaderos momentos que vivimos juntos, porque no existe motivo para no recordarte con alegría, aunque hoy esté sintiendo pena, no quiero riquezas, no quiero caridad, tenerte lo fue todo.

No importa las circunstancias, sólo “gracias” por haber compartido conmigo ese ser maravilloso que hay en ti.

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Por Alborada

Un pacto para vivir

  • PALABRAS DEL SILENCIO
  • : Pase por tantas cosas como la de un amor que parecía dibujar promesas en la arena, de aquellas; que se borran con el pasar del tiempo ó con el venir del mar… Por ello mi amor, hoy por hoy, lo declaro en persona y lo escribo día a día en mi corazón esperando compartir con esa persona un gran amor… En mi orilla se dibujan emociones, no es que muera de amor, simplemente muero por sentirme amada…
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