Pase por tantas cosas como la de un amor que parecía dibujar promesas en la arena, de aquellas; que se borran con el pasar del tiempo ó con el venir del mar… Por ello mi amor, hoy por hoy, lo declaro en persona y lo escribo día a día en mi corazón esperando compartir con esa persona un gran amor… En mi orilla se dibujan emociones, no es que muera de amor, simplemente muero por sentirme amada…
Me permití estar sola, explorar mi libertad, no estaba preparada a iniciar una relación con alguien después de mi separación; pero sentía que empezaba mis 20 minutos de fama (como alguien lo llamó por ahí), lo cual no era tan malo desde el punto de vista que eso me daba la plena seguridad de que mi libertad ya me permitía sentir otra vez…
Mientras, había algo en Alexander que no comprendía…
Alguna vez lo vi bajar por esas escaleras, otras veces más subir por el ascensor otras llegar o salir del edificio… siempre a él.
Sus aires ensimismados y su mirada al viento le concedían, inevitablemente, un aspecto interesante, aunque al mismo tiempo como algo imposible o muy lejano para mí.
Algunas veces también lo vi conversar, tontear y por ahí alguna chica que le traspasara el cristal donde yo lo tenía. No me cansaba de observarlo, y no sé porqué. La belleza de su alma me encandilaba, su piel trigueña, el porte y su presencia desde que lo conocí, me atrajo por inercia.
De pronto me di cuenta cómo le dedicaba una mirada, sentía que mi vida cambiaba, ya no pensaba tanto en las cosas feas del pasado, de mi pasado, de esas cosas que marcaron años de mi vida y esas mariposas en la panza a medida que pasaba el tiempo me inquietaban.
Esperaba que de una vez tenga lugar ese momento, ese tropiezo, esa casualidad, esa coincidencia que den pie a esa mirada y que lo ponga en mi camino y a mí en su vida (lo ideal)… Recuerdo esos momentos en que Alexander me dejaba sin palabras, porque siempre tiene alguna genialidad disfrazada de broma (en especial las de doble sentido) y su infaltable sonrisa siempre burlona.
Creo que no es lo que yo soñé y creo que es eso por lo que me gusta más!
No se puede ser lo que no se es, aunque se quiera; y lo siento tan auténtico en todo momento y en cada palabra.
Debo confesar que siempre lo miré desde la distancia justa, aunque no lo pareciese, ni de lejos, ni de cerca.
Quién sabe, lo que era cerca para él, era lejos para mí o viceversa… Pero ya empezaba a ser un Amor a segunda vista...