Pase por tantas cosas como la de un amor que parecía dibujar promesas en la arena, de aquellas; que se borran con el pasar del tiempo ó con el venir del mar… Por ello mi amor, hoy por hoy, lo declaro en persona y lo escribo día a día en mi corazón esperando compartir con esa persona un gran amor… En mi orilla se dibujan emociones, no es que muera de amor, simplemente muero por sentirme amada…
Pude estar dispuesta a verlo cuando él lo deseaba, a darle todo sólo si él me lo pedía, capaz de arriesgar el corazón por sus besos y caricias, y hasta por tener en mi lecho su alma.
Mi piel no se acostumbraba a estar sin él, su silencio arrasaba con mí ser y era la pasión desenfrenada que yo esperaba aquellos fines de semana.
Pero muchas veces me quedé esperando su llamada o un mensaje, muchas veces me rompí como un cristal aunque cuando apareciera me vuelva a fundir con su ternura.
Él en sus días de soledad y silencio y yo esperando y esperando, era en esos días que inventaba mil maneras para intentar acercarme, era suya mi dedicación, siempre atenta y dispuesta para que él sea feliz.
Hoy con pena admito que vivir así no es vivir, porque el amor es vivirlo, porque esperar es sobrevivirlo y yo quiero seguir viviendo.
Fue demasiado amor para un día a la semana porque seis se quedaban en completo desamparo e incierto.
- Le dije a Cupido: Tenemos que conversar sobre tu puntería!!!, hay pena, no hay gloria. Porqué empezaste lo que no ibas a terminar… Qué pasó?
- Descuida Alborada: No te preocupes, que aún nada empezó y por tanto nada termino, cuando dispare querrás repetir cada instante de ese amor durante 7 vidas más…