Un poquito de mí

  • PALABRAS DEL SILENCIO
  • Alborada
  • Mujer
  • Peru Lima
  • Trabajadora sincera Poesía romántica Pintura
  • Por convicción, ver crecer a mi hijo convertido en un gran hombre y ser humano. Por principio, lealtad. Por pasión, pintar. Por circunstancias, escritos Amateur. Por persuasión, casarme con un vestido rojo. Por bandera, ver amanecer.

Aquí dejaron su huella...

Algunas frases...

"No hay corazón traidor para su dueño"
"El verdadero silencio es donde renacen las palabras"
"El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos"
"El amor es eso que queda entre el corazón y el alma de la otra persona"
"Hay personas silenciosas que son mucho más interesantes que los mejores oradores"
"El silencio es el único amigo que jamás traiciona"
Tuesday 24 january 2012 2 24 /01 /Ene /2012 14:18

volver-a-vernos-copia-1.JPG

 

Más allá de la puerta hacía frío, pero ahí dentro, entre nosotros, entre nuestras miradas y palabras; también…  

 

- No estés triste

- ¡Estaré bien!

- ¡Ya verás que sí! Cómo tú siempre dices, volveremos a coincidir y seguiremos siendo amigos como hasta hoy, yo no quiero perder tu amistad, no tendría sentido después de todo lo que juntos hemos compartido. ¡Prométemelo!

-¡Lo prometo!

 

Y eso fue lo más cierto aquella noche, al tiempo nos volvimos a encontrar, quizá habíamos cambiado, quizá no, indudablemente quedaba entre él y yo; algún tipo de sentimiento que ambos necesitábamos intentar salvar, revivir, reinventar, renacer ó tal vez eternizar.

 

No éramos aquellos viejos amigos, pero eso qué buscábamos; ese fuego al volver a vernos, nos hacía sentir que nuestro desencuentro esa noche fría de invierno, no era más que la misma razón que nos hacía reencontrarnos, trayendo luz a nuestra nebulosa soledad y al mismo tiempo nos recordaba aquella última promesa.

Él revivía el ayer con sus manos, me abrazaba, y yo encontraba en ese rincón de sus ojos la dulzura y la ternura con la que siempre me miraba.

 

Resultaba difícil comprender que quizá nuestro temor al compromiso, no nos haría decir hasta siempre, pero tampoco teníamos el valor de decirnos Adiós.

Dudosos nos dimos un beso, parecía una noche perfecta y puede que sí; hoy puedo decir que si fue así, porque esa noche guarda un recuerdo muy especial, libre de cicatrices a pesar del tiempo y un dulce recuerdo inquebrantable en la memoria del otro.

 

He dejado mi orgullo un momento y te he recordado, sin razón para sentir tristeza, no fue la primera ni la última vez que decidimos estar solos, pero reconforta saber y mucho más sentir que en este recuerdo seguimos allí sumidos en un abrazo y en el fondo del corazón ese oculto deseo de volvernos a ver...

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Por Alborada
Tuesday 17 january 2012 2 17 /01 /Ene /2012 03:22

ysoltartumano.jpg

 

Me quedé atónita por la sorpresa de aquella melodía configurada en mi móvil sólo para Ignacio, él estaba llamándome.

Calmé en segundos y como pude mi aceleración cardiaca, tenía que mostrarme como sí todo estuviese bien, no tenía porqué revelarle qué efecto causaba en mí su llamada, mucho menos algún indicio de que su adiós me había desgarrado el alma aquella vez.

 

Sabía que era muy difícil ser indiferente, sobre todo cuando había tenido que arañar paredes para sobreponerme y continuar mi vida sin él, pero al otro lado del teléfono Ignacio me recordaba que seguía siendo mi debilidad y que aún sabiéndolo se había alejado de mí.

 

Creí tener controlada la situación y contesté:

 

- Hola ¡¡Nacho!! ¿Cómo estás? (odiaba la hipocresía pero me sentí una maestra de ella).

-Bien, reina, ¿Por qué? ¿Tú cómo estás?
-Bueno Nacho…
 (Preguntaba cómo estaba y yo estaba al borde del desmayo por semejante impresión; en duda y cuestionándome su decisión de nuestra última despedida. Ahora sí me sentía flotar, primero es que me llamaba otra vez “reina” reviviendo cada momento de nuestro pasado, segundo es que no había cambiado su frescura y lo caradura, me dejó porque necesitaba estar solo, dijo que no podíamos seguir juntos y ahora llamaba simulando que nada paso después de su adiós!, y tercero y no menos importante, me pregunta ¿por qué? como si buscara que yo deje en evidencia que esperaba sentirlo mal, triste o nostálgico por preguntar ¿cómo estás?) creí tener claro tu Adiós y admito; me sorprende tu llamada.
- ¡Es cierto! Pero te extraño, te pienso y no quiero que dejemos de ser amigos, decidí llamarte, y aquí estamos otra vez.
-¡Ya!
 (Ok ¡¡¡Me lo inyectó a la vena!!! Ignacio me sometía con su mirada, pero una vez más comprobaba que sus palabras también eran letales para mí y me dejaba sin qué decir).

-¿Ya?
-Sí, en verdad también te he extrañado mucho este tiempo
 (Me di palmadas en la frente, ya había demorado mucho, mi yo melancólico y nostálgico se desesperaban por hacerse notar, quede desprotegida y abandonada por mi yo indiferente, mucho más cuando él ni siquiera se había interesado en saber si yo lo extrañaba o no… Oh Dios! porqué seré así).
-Reina, ¿Cómo has estado?
-(¿¿¿Cómo has estado??? ¿¿Yo estaba loca o él no sabía que me dejo en estado de coma?? ¿¿Y ahora me dice reina otra vez?? Debía retomar mi yo indiferente!)

-Muy bien, Nacho. Con mis actividades de siempre, algunos nuevos hábitos y días espectaculares.
-¿Así? ¿Cuéntame más?
-¿Más?
 (¿Qué esperaba, que detalle mis noches llorando, mis madrugadas revisando el correo a ver si había algún mensaje de él, impaciente si el celular sonaba con aquella canción “Cuando duermes” de Cómplices, que perdí el apetito por tanto extrañarlo, qué había decidido hasta unos segundos antes de su llamada retomar las riendas de mi vida y ser feliz con alguien que si esté dispuesto a un compromiso, y no hablo de noviazgo, anillo o matrimonio, sino el compromiso de empujar junto a mí el carrito de la felicidad, apostando, por lo menos el intento, sin miedos, prejuicios estúpidos y excusas absurdas!, que tenía más de un pretendiente rondando e inquietando mis días con detalles, que bailé y me embriagué con unas amigas y amigos, con la única consigna de no pensar en él y poder divertirme sin sentir culpas?).

-¿No tienes nada más que comentarme? ¿Algo que no me hayas dicho?
-Claro! Pero no pensarás que te las voy a detallar. ¿Verdad? (Honestamente detesto sus cuestionamientos, mucho más la frescura de su pretensión luego de haberme cortado, se supone que ya no éramos nada! Encima y es que lo conocía tanto, que no demoraría en malinterpretar mi respuesta y me diría para vernos, asumiendo que era un mensaje subliminal para propiciar un encuentro).
 
-¿No has salido con alguien más?
-Sí! Pero no sé a qué te refieres puntualmente (Sí lo sabía) ¿Creo que ambos hemos hecho mucho con nuestras vidas este tiempo no?
 (Sabía que lo dejaba en jaque, porque él; lo menos que quería; era hablar de sí mismo, menos si salió o intentó algo con alguien más, yo debía seguir siendo el plato de fondo, por tanto lo demás palidecía)
-Bueno reina, (Bingo, no quería hablar de él) vamos al grano, veámonos.
-De acuerdo ¿para qué quieres que nos veamos?
 (Él quería ir al grano y yo debía ir a su paso, con el corazón más acelerado que nunca)
-Jajaja ¿Para qué puede ser?
-No lo sé pues Nacho,
 (eso era muy ambiguo, quería que yo ponga mi cabeza para que él la corte, quería que pise el palito, ¿qué le respondía? ¿Era hora de soltar mi veneno y reclamar su adiós y su regreso?)
-Quiero verte pues Male (Me podía morir, esto ya estaba poniéndose serio, me llamaba con el diminutivo de mi nombre… o sea, ¿la próxima sería mi nombre a secas? Así como Federico cuando lo llamaba Doña Florinda a Kiko si se portaba mal)
-Está bien, ¿hoy?
 (¡¡¡Qué tonta!!!,no debí ponérselo tan fácil, la más ansiosa yo con esa pregunta, pero él era mi debilidad y yo seguía atrapada entre dos fuegos, entre lo correcto y lo incorrecto)
-Sí! Entonces paso por tu casa como a las 8pm.
-Perfecto!
 (Sí! Perfecto, yo estaba poniendo fecha y hora a mi muerte, sola nuevamente estaba poniéndome la soga al cuello, pues estaba convencida que más temprano que tarde el terminaría conmigo y volvería a mí la desolación, se iría la tranquilidad conquistada en ese tiempo en el que supuestamente yo estaba en proceso de cicatrización de ese recuerdo).

Colgué reprochándome por qué había dejado volver a mí esa debilidad, esa adicción por él, esas ganas contenidas de verlo, peor aún, sentirlo.

Estaba a pocos minutos de las 8pm, impaciente, ansiosa, preguntándome que ropa traería, qué gesto haría al vernos, cómo me saludaría, cómo reaccionaría yo, teniendo claro, mejor dicho convencida que él volvía a lo mismo de antes. 

Yo tenía, no, no, no, yo no debía ser tan masoquista, porque luché por salir del hoyo en el que él me dejo, porque fue como despertar de un coma, ¿Qué derecho tenía yo de hacerme eso?, pues muchas veces comprobé que era fuerte, que había sido valiente, que había salido de peores situaciones, que había dominado mi vida tomando yo las riendas y no dejándolas en otras manos que no compartían los mismos intereses.

 

¿Qué hago? Me preguntaba mil veces, Dios dame una señal divina, ese huracán que denotaba una personalidad implacable, estaba a minutos de regresar a mi vida.

Había rezado tanto para que Dios me regale otro momento junto a él, imaginando como sería volver a verlo, pero llegada la hora no sabía qué hacer, esa droga se llamaba Ignacio y había vuelto cuando ya en mi vida había un nuevo personaje, alguien que me miró con los ojos más tiernos cuando yo era lo que él decidió ignorar, que había hecho palpitar mi corazón a mil sólo con sus ocurrencias, ese hombre me encantaba y a pulso me enseñó a querer sus besos, ese hombre había compartido conmigo mis días de desolación y los había cambiado por completo sin apenas percibirlo. 
 
¿A cuál de los dos necesitaba en ese momento? ¿A cuál de los dos esperaba? 

¡Por qué regresaba! ¿Cuál fue el delito? ¿No haberlo llamado? ¿No haberlo buscado?

¡Qué me asustaba! ¿Haber perdido años con él; sin llegar a nada?

¡Qué me confundía! ¿El sentirme débil al escoger un sexo placentero o sexo con pasión? Tenía claro que ya no quería más sexo sin amor, sin compromiso, sin verdadera entrega, sin los cinco sentidos, sin el alma y la piel.

 

Pensaba que de un tiempo a esta parte, ya dormía mejor, amanecía feliz, durante el día y sin razón, algún suspiro se me escapaba con una sonrisa, había salido de mi burbuja, había conocido el mundo fuera de mis cuatro paredes, un perfecto atardecer, un amanecer increíble, salida con amigos, cenas, desayunos, almuerzos, porque en esos días de invierno me la había pasado en compañía.

 

Faltaba poco y sabía que inevitablemente volvería a los brazos de mi ex, que jamás me había regalado nada de lo que tuve sin él, en cambio sí me había hecho sufrir súbitamente con un amor incierto.

 

Bueno ya era hora, ya estaba bien que deje mi ataque de histeria, que me controle y me comporte como una mujer adulta y madura.

Retoqué mi maquillaje, me perfume y era él, entonces me dije, Vamos Male, todo irá bien.

 
Me miró fijamente y sonrió, con un fuerte abrazo nos saludamos, con firmeza dijo: -Qué bien te ves y yo ocultando la trémula sensación de mi cuerpo respondí: -Gracias! ¿Tú cómo vas?

¡¡No sé porqué!! Ni qué tan oportuno era, pero mi celular sonaba con una nueva melodía “Junto a ti” de Sin Bandera y Vico C y quién llamaba era Alejandro.

Ignacio y yo sincronizamos nuestras miradas, yo pensando qué hacer, si responder o no, y él; porqué no lo hacía y lo pensaba tanto.

 

-¡¡¡Hola Ale!!! ¡¡¡Qué sorpresa!!! (Qué obvia era por Dios!!! Por la Sarita que temblaba y lo demostraba perfectamente frente a Ignacio, que me conocía tanto)

-¿Así? ¿Y esa sorpresa es por algo en particular?

-Noooo, ¡¡¡claro que no!!! (Insisto, fui muy evidente)

-Jajaja, está bien, te llamaba para decirte que estoy pasando por tu casa en un rato más para ir donde quedamos (Rayos!!! Definitivamente lo olvidé por completo, estaba comprobando de Ignacio me alejaba de la realidad y eso no podía seguir siendo así)

 

Ignacio me miraba con asombro, casi puedo asegurar; reprobando mi actitud de contestar esa llamada en su presencia.

¿¿Cómo le explicaba que el hombre que estaba al otro lado del teléfono; me alegraba y me hacía sentir realmente una reina y no porque me lo diga, sino porque así lo sentía?? ¿¿Cómo le explicaba a Alejandro que tenía frente a mí, al hombre que me había desgarrado el alma un tiempo atrás?? ¡¡No quería mentirle, pero tampoco quería cancelar mi cita con él y mucho menos que piense que le había mentido y sienta desilusión; absurda por cierto!! ¡¡Pero también sentía que tenía con Ignacio una conversación pendiente y decisiva, no podía huir más!!

 

-Ale!! ¿Te parece si te llamo en un momento?

-¿¿Está todo bien?? (Temblaba que me pregunte dónde estaba y con quién y ahí desearía que la tierra se abra para caer sin piedad)
-¡¡¡Claro!!! Te cuento luego

-Ok (Fue su gélida y confundida respuesta y cortó)

 

Ignacio siempre había sido el triunfador y héroe de todos mis momentos, pero creo que ese instante lo estaba dejando sin piso ó peor aún dañando su imperioso ego.


Yo me quedé confundida y por algunos segundos en silencio, mirando al hombre al que había querido sin medidas, y en el corazón sintiendo que Ale estaba quizá confundido por mi tonta actitud.

Tropecé mil veces, pero jamás me quede tirada en el piso dando lástima, sabía que si le hacía caso a mi corazón esta vez haría lo correcto.

 

Ignacio! Me dio mucho gusto verte, así como la agradable sorpresa de recibir tu llamada; confieso que no esperaba verte tan pronto, pero saber que estas bien y dispuesto a que sigamos unidos por una amistad, sabe reconfortante. Creo que son muchas emociones para un solo día, coordinemos en la semana para vernos con más calma.

Finalmente este tiempo no fue tan malo, pues comprendí que tú no estás dispuesto a un compromiso, a la vida de pareja, a una vida en común… ¡¡Ahora todo está bien, dejemos que llegue lo mejor para nosotros!!

 

-¿Estás bien? (Me preguntó como diciendo… ¿Estás loca o qué te pasa?)

-Me siento mejor que cualquier otro momento que compartí a tu lado.

Me lance a sus brazos, con infinita paz lo abrace y le dije –ese perfume que usas es uno de mis favoritos, me encanta! ¡Nos vemos!

 

Me di media vuelta y regrese a mi casa, con una sonrisa que no podría descifrar, subí corriendo las escaleras, mientras marcaba a Alejandro, contestó y me dijo estoy en tu puerta. 
 
Me quedé fría, era evidente que me vio hablando con Ignacio y yo quería aventarme al mar en ese momento.

¿¿Qué pasó??  Preguntó ni bien me vio y con desconcierto.

Lo abracé fuerte y lo besé con plena y absoluta libertad, no tenía seguro que él era el hombre de mi vida, si con el envejecería y convertiría mis más dulces sueños en una estupenda realidad, pero por primera vez en mi vida esa noche había decidido tener paz, ser feliz y dormir tranquila, sin culpas ni remordimientos absurdos.

Alejandro es el hombre más tierno que yo conocí, transparente, de buenos sentimientos y correspondió a mi beso sin reparos ni miramientos.

Me abrazaba tan fuerte como para que no me escape más de ellos y en cuanto a Ignacio; yo me sentí feliz y más fuerte que nunca al saber soltar su mano…

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Por Alborada
Friday 9 december 2011 5 09 /12 /Dic /2011 01:30

angelesentrenosotros2

Yo tenía una razón para luchar, mis días en UCI fueron de impaciencia y expectativa, pero los médicos y enfermeras, estaban al pendiente de mí en todo momento, dándome el tratamiento necesario, monitoreando el avance y crisis de este síndrome, conectada a muchos aparatos, estudios, análisis, inyecciones, sin sentir mis piernas, tenía miedo dormir y no despertar, sólo rezaba y rezaba, sólo le pedía que me permita ver crecer a mi hijo, así no vuelva a caminar y Dios me escuchó, yo lo sé, la enfermedad se detuvo ahí, hizo una crisis y fue disminuyendo gracias a la actuación oportuna del tratamiento también.

 

Recuerdo que mi cama en aquella habitación del Piso 13, estaba al lado de una ventana inmensa, con una vista panorámica que me mostraba el romper del día y el crepúsculo, esa ventana conocía y compartía mis lágrimas por tanto extrañar.

 

Una de mis últimas noches, llegó una enfermera que no había visto durante mi permanencia ahí, con un rostro tierno y una mirada dulce, al verme llorar, se acercó, acarició mi cabello y preguntó el porqué de mis lágrimas, con una voz muy suave.

De inmediato respondí que extrañaba a mi hijo, que necesitaba caminar y que me dejen volver a casa, necesitaba abrazarlo y decirle cuanto lo amaba.

Su delicada voz era como un arrullo, me habló de fortaleza, coraje, valor, agradecimiento, me dijo que Dios nunca pone pruebas que no podamos soportar, que nunca pierda la fe, que pronto volvería a reunirme con mi hijo.

Confieso que sus palabras me dieron paz, ella ayudó a tranquilizarme, me explicó el proceso para seguir adelante, sujetando mi mano fuerte y con la mirada fija, yo le sonreía como pago a sus atenciones, en pocos minutos fue mi compañera en sonrisas y lágrimas, aliviando así mi martirio y ansiedad.

Poco tiempo después intenté ponerme de pie, logré con mucho esfuerzo dar dos pasos y emocionada pregunté por ella esa misma noche, pero nadie la conocía, las enfermeras de ese turno eran otras y yo estoy convencida que fue un ángel, uno más en mi vida!

 

Hoy después de dos años, puedo compartir mi historia, yo estuve a un paso de la muerte, es cierto, pero tuve el honor de ser 1 en un ciento de posibilidades, y digo honor porque a partir de esta prueba vi la vida de otra manera, yo literalmente volví a nacer, aprendí por segunda vez a caminar y el vivir esta experiencia me sirvió mucho, no sólo como mujer, sino como madre y sobre todo como ser humano.

 

Nunca estuve tan cerca de Dios, nunca estuve tan cerca de mí, me arrepentí de las veces que no dije “te quiero”, de alejarme de las personas por orgullo, de las veces que necesité abrazar, besar, de no haber hecho una llamada, de todo lo que antepuse a los que más amaba, de los amigos que dejé con el pasar del tiempo y por falta de tiempo.

En ese momento tan difícil de mi vida, recibí todo el apoyo de mi familia y amigos, estuve rodeada de gente maravillosa, pendiente de mí, con una llamada o con su presencia, con una invaluable solidaridad, con grandes muestras de cariño, fuerza, aliento y lealtad.

 

A partir de este empirismo supe lo que es y hace el AMOR así como la FE y las he fortalecido en libertad, pues la vida y Dios han sido generosos conmigo, yo desde entonces y muy agradecida abrazo a mi hijo todos los días, digo “te quiero” cuando lo siento, soy transparente, amo con el alma expuesta, crezco y evoluciono, no me siento inmortal, también he sufrido y cuando el dolor ronda mi vida, pienso en esa persona que me repetía -“es un lujo detenerse en una pena, siendo la vida tan corta”- entonces siento que no puedo darme yo ese lujo.

 

Hoy no concibo a la gente que deja pasar la vida sin vivirla y sin valorar lo que tienen, sin corresponder y ser agradecidos, sin comprender que el despertar ya es un milagro, que es un regalo y lo reciben día a día en cada amanecer.

Muchos me han dicho que tengo una gran sensibilidad, para escribir y expresar mis sentimientos, honestamente es una honra la apreciación, y les digo: -¿cómo no serlo?- retome las raíces de mi formación, trato y lucho por consolidarlo con lo que me tocó vivir.

 

Gracias principalmente a Dios, por esta oportunidad que no quiero desaprovechar y agradeceré en esta vida y muchas más, gracias a esos ángeles, a los que estuvieron de paso, a los que extendieron su estadía, por sus pequeños detalles; por estar presentes, por esa llamada y esos mensajes, que a los ojos de muchos pueden parecer insignificantes, pero son admirables para mí, espero estar a la altura de ustedes, de esa calidad humana y divina, no hay precio que pague esa mirada brillante ó esa jubilosa sonrisa ó simplemente esos besos que sé; volveré a sentir…
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Por Alborada
Friday 9 december 2011 5 09 /12 /Dic /2011 01:28

angelesentrenosotros1

Ese Domingo, parecía ser un día tranquilo y normal, tenía ganas de salir un rato a caminar y sentir el viento fresco, pero ese casi imperceptible dolor de piernas, se iba manifestando cada vez más, por la noche ya el dolor era muy intenso, adormecidas, hormigueo y al mismo tiempo perdiendo fuerzas, tomé una pastilla y me dormí.

El amanecer del lunes 02 de Noviembre de 2009, me sorprendió sin compasión, nunca en mi vida sentí en un segundo tanto miedo e impotencia; en una máxima expresión al no poder sentir mis piernas, quería pararme, caminar y ellas se doblaban, dejándose caer como si yo fuese una muñeca de trapo, las miraba sorprendida y no podía comprender qué pasaba.

 

Ella estuvo ahí, conmigo, desprovista de sus obligaciones, sin vacilar actuó y aunque se le notaba asustada, me abrazó tratando de calmar mi desconcierto y me dijo:


-
¿Vamos al doctor?
- Tengo miedo

Me envolvió entre sus brazos y reiteró palabras de aliento, mientras ayudó a cambiarme, camuflando su preocupación entre sus sonrisas y ternura, repetía:

 

-"Todo estará bien, no te preocupes, no tengas miedo, yo estaré contigo"

 

Sin comprender tampoco qué pasaba…en el taxi sujetaba mi mano con firmeza; me transmitía esa tranquilidad que a mí me faltaba.

Recorrimos hospitales y clínicas buscando el tratamiento que necesitaba, el dolor era mayor, intenso y ya no sentía mis pies, los hincaban, los pellizcaban, le pasaban ligeras ondas de corriente, pero todo era inútil… simplemente ni lo notaba, no sentía.

Yo la veía llorando en silencio, mi hermana trataba de ocultar su rostro de preocupación y yo pensaba -“Algo está mal conmigo”

 

En la tarde y entre aquellas paredes blancas y un letrero de “Emergencia”, me sentí morir, el diagnóstico fue: “Síndrome de Guillain-Barré”

- ¿Qué es eso?- pregunte!
En mi vida escuché ese nombre, un trastorno grave que ocurre cuando el sistema inmunológico equivocadamente ataca al sistema nervioso por error y disminuye el tejido corporal sano, un caso en 100,000 dicen… yo era el “uno”… aquellos síntomas podían empeorar muy rápido, quizá en horas y llegar a consecuencias graves, esa debilidad muscular que comenzaba en las piernas y se diseminaba a los brazos, denominado parálisis ascendente, afectando los nervios que van al diafragma y al tórax, por lo que podía requerir asistencia respiratoria ó finalmente sufriría un paro respiratorio.

No sabía que existía alguna enfermedad así, menos que me tocara vivirla, no entendía cómo cambió mi vida de un día para otro, cómo por un instante el miedo podía ganarme la batalla.

 

Pero hay “médicos” y “Médicos”, uno de ellos sugirió despedirme del ser que más amo en mi vida, pues iría a la Unidad de Cuidados Intensivos y las posibilidades de vivir eran pocas, no quería despedirme de mi único hijo, no podía.

De ninguna manera puedo hoy explicar el inmenso dolor y miedo que experimenté, peor aún cuando por celular tuve que despedirme de Gabrielito, quería llorar, gritar y sólo mordía mi labio inferior mientras las lágrimas rodaban por mis mejillas.

 

Con la advertencia de un paro respiratorio inesperado y las pocas posibilidades de vivir, ese adiós me desgarraba el corazón, lo único que me quedaba eran sus palabras…

- “Todo va a estar bien, yo te voy a esperar siempre mamá, te quiero mucho”…

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Por Alborada
Thursday 10 november 2011 4 10 /11 /Nov /2011 04:27

si-estas-aqui.jpg

Como esa mañana en la qué entre mayólicas fui desnudando mi cuerpo; tenía el seño fruncido por el sueño que me había arrebatado la noche anterior imaginando nuestro encuentro para esa noche.

 

De pronto;  comencé a sentir en mi piel; esa sensación cuando recorres todo mi cuerpo y al pensarte; no pude evitar una sonrisa de complicidad conmigo misma, sobre todo al recordar aquellas risas interminables ofrecidas a la fecundidad de la lluvia; alguna noche junto a ti, mi compañero de ritual.

 

Estaba sola en esa habitación y debo confesar que habitualmente gusto del silencio, pero particularmente adoro tu voz, y aunque siempre te llevo en mi corazón, me encanta más quedarme en tu alma, y aunque me deleito con el brillo de tus ojos en verano, prefiero mucho más tus manos apasionadas en invierno.

 

Jamás podré explicar lo espléndido que es amanecer a tu lado, sentirte, tenerte, quererte y recibir siempre lo mejor de ti.

Perdóname porque esa mañana escapé esquivando protocolos que consideré innecesarios, te dejé ir y hoy el tiempo está consiguiendo que me arrepienta.

 

Sí! Estas aquí!… mientras yo intento recomponer los detalles de ese recuerdo que siempre me acompaña…

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Por Alborada

Un pacto para vivir

  • PALABRAS DEL SILENCIO
  • : Pase por tantas cosas como la de un amor que parecía dibujar promesas en la arena, de aquellas; que se borran con el pasar del tiempo ó con el venir del mar… Por ello mi amor, hoy por hoy, lo declaro en persona y lo escribo día a día en mi corazón esperando compartir con esa persona un gran amor… En mi orilla se dibujan emociones, no es que muera de amor, simplemente muero por sentirme amada…
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